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martes, 25 de mayo de 2010

Nos quieren robar hasta el nombre

En el periódico 7 días he leído una noticia alarmante para nosotros, los reporteros y las reporteras que intentamos ejercer nuestro oficio con dignidad.

Un compañero se enteró de que, sin su consentimiento, lo incluyeron en una nómina de la Secretaría de Trabajo, entidad para la cual no cumple ninguna función. El colega devolvió al Estado el dinero que le depositaban en una cuenta.

Ahora, como muchos reporteros y reporteras, estoy preocupada. Me pregunto si mi nombre andará por ahí, tirado en alguna nominilla de funcionarios corruptos e inescrupulosos.

Si es así, me gustaría que alguien me lo dijera. Sería un ejercicio interesante debatir el tema en los tribunales. No soy abogada, pero supongo que quien figure en una nominilla sin haber dado su aprobación, puede demandar al funcionario responsable por corrupto, por desfalco de los bienes del Estado, por daño a la imagen de una persona…

Sé de otra práctica que muestra el nivel de degradación a la que han llegado algunos en el país. Hay “colegas” que se dedican a engañar funcionarios, a decirles que integren un periodista a una nómina o que le presten su “ayuda” para robarse dinero.

Supongo que a veces el funcionario es engañado, pero otras veces se deja estafar sabiendo que el mediador se queda con la “ayuda”.

Confieso que me gustaría que un mediador y un funcionario “generoso” sean sometidos a la justicia y reciban al menos una sentencia moral.

El nombre es lo único que tiene un periodista. Ese nombre, que cuidamos lo mejor que podemos, por el que lloramos cuando por desconocimiento o error cometemos una falta, no merece ser ensuciado por mentirosos.

Ese nombre y la posibilidad de haber cometido una injusticia, son las cosas que a los periodistas que amamos nuestra profesión nos quitan el sueño. No es justo que nuestra firma esté en poder de aquellos que quieren envilecerlo todo, porque al fin de cuentas, donde todos son corruptos... parace como que nadie lo es en realidad.

Y se equivocan. En este país hay mucha gente honrada (funcionarios, periodistas, empresarios, trabajadores y también políticos) y aunque la mayoría fuese corrupta, ellos seguirían siendo ladrones y cómplices de asesinatos en masa. Con el dinero que se roban, se deja de salvar alguna vida en un hospital. Esos muertos van para sus conciencias.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Para blancos y morados

El senador Reinaldo Pared Pérez llamó irrespetuoso al periodista Oscar Quezada, porque este le preguntó sobre el uso que dan los congresistas a 19 millones de pesos del “Fondo Mensual para la Gestión Provincial, Asistencia Social e Institucional de la Oficina Senatorial” (El barrilito).

Ante el irrespeto, un grupo de colegas de Oscar enviamos una carta al político para invitarlo a reflexionar sobre su obligación de rendir cuentas y de respetar el trabajo de los reporteros.

Como a los políticos les gusta pescar en río revuelto, un grupo de militantes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) pretende sacar beneficio de nuestra carta que sólo defendía el derecho de los comunicadores a hacer su trabajo en libertad.

Si entre los líderes del PRD no estuviese el ex presidente Hipólito Mejía, ese que mandaba a los ciudadanos a ir por las aceras “si la calle estaba dura” para no explicar las razones de la crisis y que aludía a situaciones de la vida personal de los periodistas para amedrentarlos cuando sus preguntas se tornaban incómodas, tal vez podríamos contemplar la posibilidad de responder a los blancos su osadía.

Pero, como ellos y nosotros recordamos estas insolencias, sólo me queda recomendarles que piensen en las sugerencias que le hacemos a Reinaldo Pared Pérez, dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que como el PRD utiliza el barrilito. En ese aspecto sí que están de acuerdo todas las facciones que se identifican con el jacho.

domingo, 30 de agosto de 2009

El Orgullo del batey Algodón


De vez en cuando queremos contar de forma distinta lo que ya contamos. Escribí este reportaje para CLAVE, pero quise reescribirlo con la libertad que da la ausencia de una fecha de cierre. Espero que como a mí, a ustedes les conmueva esta historia que encontré en el Batey Algodón.



Esta historia comienza con una alfabetizadora que no sabe leer ni escribir. Finaliza la década de 1980.

Una tarde cualquiera, debajo de un árbol, la maestra enseña español a un grupo de niños de distintas edades, cerca de las barracas donde viven apiñados trabajadores del azúcar. Entre el grupo, corretean dos pequeños que se convertirán en el orgullo del batey Algodón, en los dos primeros médicos oriundos de aquí.

Pero, esperen, de los “doctores” hablaremos en un momento. Ahora estamos detenidos en los ojos de Hilda Pérez, la peculiar maestra. Desde la puerta de su destartalada casa de madera, ella vuelve a vivir aquella época. Como hoy, alrededor del batey sólo hay matorrales, cañas y polvo. La carretera que conduce a Barahona, en el Suroeste dominicano, casi cruza por encima del caserío.

Junto a Hilda, a través de sus recuerdos, estamos en esta aula al aire libre, debajo de un árbol. El único recurso didáctico importante es una radio que transmite un programa de alfabetización. Hay además unas cuantas páginas, con las cuales la profesora intenta desenmarañar, también para ella, el significado de las letras.

Por los callejones del batey vemos, a través del recuerdo triste de Hilda, a los niños desnutridos, a los ex trabajadores del ingenio desempleados, a los jóvenes con sus planes de emigrar a Santo Domingo a trabajar en la construcción o en el servicio doméstico. Son descendientes de haitianos de segunda o tercera generación en una República Dominicana en crisis.

Luego, ella para de contar, de vivir en las nostalgias que le ha traído esta conversación. Reflexiona en el hecho de que en esa época la vida aquí era aún más dura. Y esto es mucho decir en una comunidad que aún ahora necesita que se construyan letrinas en muchos de sus hogares.

A pesar de las tristezas es una persona alegre. Por un momento ríe a carcajadas recordando su propia audacia “¡Yo le digo a usted la verdad, yo era una profesora analfabeta, lo que ellos iban aprendiendo, lo aprendía yo también!”

De regreso al presente, con una mirada cómplice a su marido Jusni Franciani, Hilda habla orgullosa de esos hombres jóvenes que pasaron por sus manos de maestra, de esos estudiantes de término de medicina que para ella todavía son muchachitos.

Uno de ellos, Pedro Antonio Jiménez, estudiante de término tenía en 1989, apenas cinco o seis años. Fue uno de los últimos escuchas de la alfabetización por radio en la provincia. Un chiquillo curioso que a través de ella se aproximó a la enseñanza.

El otro, Charison Yan Féliz, actualmente “médico interno” se alfabetizó casi por completo gracias a la voluntad de Hilda. “El donde quiera que va lo dice, que sus primeras enseñanzas fueron con RADECO (programa radial de educación radiofónica)”.

Hilda, está feliz. En unas cuentas horas, Pedro, uno de sus muchachos llegará al batey desde la Universidad Central del Este (UCE) en San Pedro de Macorís. Charison, su otro orgullo, no irá, porque debe hacer guardia en un hospital de Santo Domingo.

La promesa en el batey. Cuando Pedro llega, camina, como de costumbre, por todos los rincones del batey, donde la vida transcurre con pocas novedades, excepto por las tristes noticias de la pobreza que a nadie asombran por aquí.
Al saludar a un grupo de vecinas, se percata de que un niño de once meses que juega en el suelo sufre de una desnutrición crónica. “Hay que desparasitarlo y luego darle alimentos, porque no se gana nada con darle una medicina y que siga en el suelo y no coma", comenta.

Pedro es un sobreviviente de esta realidad. Los estudiantes de medicina lograron cursar su carrera de medicina en la UCE, gracias a una beca otorgada por la organización Niños de las Naciones, pues las familias, atrapadas en la pobreza, no tienen suficiente dinero para costear sus estudios.

Cuando Pedro continúe recorriendo los callejones, se enterará de otra noticia triste, pero asimilada con resignación en un lugar donde uno de los mejores sucesos del día puede ser un plato de arroz con una taza de habichuela y un poquito de carne.

El mes pasado cuatro niños de los aproximadamente 13 pequeños que buscan- para sobrevivir- aluminio y cobre en un vertedero ubicado a unos tres kilómetros de Algodón, estuvieron a punto de morir por consumir un salami caducado que encontraron en la basura.

Marino Féliz, de 13 años es una de las víctimas. Es hijo de Francia Deguizan quien, según cuenta, vive con su marido, cuatro hijos y otros nueve muchachos en una casa de apenas tres habitaciones.

El pequeño vende cobre y aluminio a unos conductores de camiones que pasan por la carretera que conduce a Barahona o a un hombre de su comunidad llamado Néstor Patricio Guzmán (Hari) que, según cuenta vende el material a otros compradores. Con el dinero que obtiene, compra chucherías para él y de vez en cuando le da dinero a su mamá.

Francia debe mantener la casa donde conviven unas 15 personas con un salario de RD$3,000 que gana como conserje en un país donde la canasta básica ronda en promedio los RD$18,000. De vez en cuando, su marido llega al hogar con RD$150 que obtiene como jornalero en predios agrícolas del pueblo de Fundación. Otras veces, su hermano, quien le dejó dos hijos a su cargo, envía algún dinero desde la capital, donde trabaja en la construcción. "El día que encuentro el arroz los muchachos se lo comen, el día que no jallo na, se queda así", dice resignada la mujer.

Su niño habla de un sueño para escapar de la necesidad: ser pelotero. Mira al estadio improvisado donde los muchachos juegan, hablando creole, hablando español, a ser como el toletero de grandes ligas David Ortiz.

Historias de coraje. A pesar de sus pesares, este niño tiene más suerte de la que han tenido los estudiantes de medicina que hoy son el orgullo del batey. No tiene que, como ellos, caminar cuatro kilómetros cada día para ir a la escuela básica en Palo Alto, pues desde 1998 hay una escuela primaria en el batey Algodón.

Luego de la primera alfabetización radial, los futuros médicos terminaron la educación básica a fuerza de caminar cuatro kilómetros al día, cuando no había dinero para pagar el transporte, es decir, casi a diario. "A mí no me gustaba la escuela, mi mamá todos los días salía con un palo para obligarme a ir. No me gustaba porque tenía que caminar a pie y como mi mamá trabajaba, a veces cuando volvía no tenía comida hecha", comenta Pedro, a carcajadas, mientras mira a su hermano Joel Antonio, quien trabaja como chófer en el consorcio azucarero.

Durante la educación primaria, su hermano fue mejor estudiante, pero finalmente decidió dejar los estudios para trabajar.

Además de estas dificultades, Pedro tenía que enfrentarse con la discriminación, que lo tocaba como bateyero y como descendiente de Bertha García Joseph, una mujer domínico-haitiana. "Los muchachos de los otros pueblos nos decían haitianos, bateyeros, cuando íbamos a la escuela, cuando jugábamos y uno siendo niño no entendía bien esas cosas, ahora no me importa", dice.

Contra el entorno. El pastor evangélico Desiderio Corniel, padre del “médico interno” Charison, cuenta que para que su hijo fuera a la universidad, hubo restringir el gasto de la casa, porque la beca no le era suficiente para tener una vida sin estrecheces.

"Yo les digo a los muchachos de aquí que aprendan, que estudien para que no sean como uno, que la azada sólo lleva para atrás, la escritura va hacia adelante", enfatiza el pastor, de nacionalidad haitiana, quien desde hace cuatro años tiene una parcela. Antes se dedicaba a cultivar tierras ajenas.

Pero, no todos podrán seguir con la escritura. Unos 15 estudiantes además de los dos que estudian medicina están en la universidad y 25 se encuentran en lista de espera. La organización no dispone de becas para todos y la mayoría de las familias no pueden costear los gastos.

Maritza Peña de Niños de las Naciones explica que Educación apenas paga cinco de los diez maestros que imparten docencia en la escuela básica, que alberga a 270 estudiantes.

La escuela fue construida y es mantenida por la asociación civil desde 1998, cuando se cumplió uno de los sueños de un batey donde algo ha cambiado, aunque la pobreza se imponga en los hijos de los braceros como antes en sus padres, trabajadores del azúcar.

Un hijo de Hilda, la alfabetizadora, es obrero y otro cursa el bachillerato y practica béisbol. Jusni Franciani, el marido de la maestra, un ex trabajador del ingenio, sueña con que su muchacho termine la universidad para que su familia empiece a dejar atrás la caña y el cemento.




La foto es de Pedro Jaime Fernández, salió publicada en Clave Diigital. Pueden ver la sesión de fotografías completa en este enlace.

miércoles, 29 de abril de 2009

PREOCUPACIÓN

De regreso al trabajo, me ha tocado dar seguimiento al virus de gripe porcina que amenaza al mundo. La OMS ha elevado de cuatro a cinco la alerta de pandemia en una escala de seis. LLama a los países a prepararse para lo peor.

Me preocupa que este virus nos de una sorpresa, que se haga más resistente, que la ciencia no logre controlarlo, aunque más me quita el sueño que se junte con nuestra pobreza, con el hacinamiento en el que se sobrevive en barrios marginados, con las carencias de los hospitales y del sistema de salud haitiano, más pobre que el nuestro.

La pobreza es cara. Tener tantos pobres puede costarnos la vida a todos, a las víctimas, los victimarios y los desentendidos. El virus puede esconderse mejor en la insalubridad, por algo una de las principales medidas de prevención es lavarse las manos, pero cómo se van a lavar las manos si no les llega el servicio a las casas y no tienen para comprarla a los camiones.

Ahora nada se puede hacer. En unas horas no podemos eliminar la pobreza, ni mejorar las hospitales, tal vez terminar el conflicto entre el Gobierno y los médicos, no lo sé.

Ahora sólo podemos cumplir, tanto como sea posible, con medidas básicas de higiene, alertar a las autoridades de posibles casos, confiar en que por esta vez, piensen más en los ciudadanos y menos en sus intereses aunque sea por instinto de conservación. Ante un brote mal manejado podríamos sufrir todos, los ricos, los sobrevivientes de la llamada clase media, los pobres y hasta los empresarios y los políticos. Yo, de momento, me dedicaré a trabajar, a lavarme las manos, usar pañuelos para estornudar a trabajar y a vivir, vivir. Cero pánico.

jueves, 26 de marzo de 2009

en solidaridad con tres mujeres periodistas

Las periodistas Margarita Cordero, Norma Sheppeard y María Isabel Soldevila son acosadas por hombres relacionados con el senador por San Pedro de Macorís, Alejandro Williams. Los detalles en el blog de María Isabel.


Para ellas un abrazo solidario con hadas de libertad.

domingo, 22 de marzo de 2009

El orgullo del batey

Esta historia comienza con una alfabetizadora que no sabe leer ni escribir. Finaliza la década de 1980.

Una tarde cualquiera, debajo de un árbol, la maestra enseña español a un grupo de niños de distintas edades, cerca de las barracas donde viven apiñados trabajadores del azúcar. Entre el grupo, corretean dos pequeños que se convertirán en el orgullo del batey Algodón, en los dos primeros médicos oriundos de aquí.

Pero, esperen, de los “doctores” hablaremos en un momento. Ahora estamos detenidos en los ojos de Hilda Pérez, la peculiar maestra. Desde la puerta de su destartalada casa de madera, ella vuelve a vivir aquella época. Como hoy, alrededor del batey sólo hay matorrales, cañas y polvo. La carretera que conduce a Barahona, en el Suroeste dominicano, casi cruza por encima del caserío.

Junto a Hilda, a través de sus recuerdos, estamos en esta aula al aire libre, debajo de un árbol. El único recurso didáctico importante es una radio que transmite un programa de alfabetización. Hay además unas cuantas páginas, con las cuales la profesora intenta desenmarañar, también para ella, el significado de las letras.

Por los callejones del batey vemos, a través del recuerdo triste de Hilda, a los niños desnutridos, a los ex trabajadores del ingenio desempleados, a los jóvenes con sus planes de emigrar a Santo Domingo a trabajar en la construcción o en el servicio doméstico. Son descendientes de haitianos de segunda o tercera generación en una República Dominicana en crisis.

Luego, ella para de contar, de vivir en las nostalgias que le ha traído esta conversación. Reflexiona en el hecho de que en esa época la vida aquí era aún más dura. Y esto es mucho decir en una comunidad que aún ahora necesita que se construyan letrinas en muchos de sus hogares.

A pesar de las tristezas es una persona alegre. Por un momento ríe a carcajadas recordando su propia audacia “¡Yo le digo a usted la verdad, yo era una profesora analfabeta, lo que ellos iban aprendiendo, lo aprendía yo también!”

De regreso al presente, con una mirada cómplice a su marido Jusni Franciani, Hilda habla orgullosa de esos hombres jóvenes que pasaron por sus manos de maestra, de esos estudiantes de término de medicina que para ella todavía son muchachitos.

Uno de ellos, Pedro Antonio Jiménez, estudiante de término tenía en 1989, apenas cinco o seis años. Fue uno de los últimos escuchas de la alfabetización por radio en la provincia. Un chiquillo curioso que a través de ella se aproximó a la enseñanza.

El otro, Charison Yan Féliz, actualmente “médico interno” se alfabetizó casi por completo gracias a la voluntad de Hilda. “El donde quiera que va lo dice, que sus primeras enseñanzas fueron con RADECO (programa radial de educación radiofónica)”.

Hilda, está feliz. En unas cuentas horas, Pedro, uno de sus muchachos llegará al batey desde la Universidad Central del Este (UCE) en San Pedro de Macorís. Charison, su otro orgullo, no irá, porque debe hacer guardia en un hospital de Santo Domingo.

La promesa en el batey. Cuando Pedro llega, camina, como de costumbre, por todos los rincones del batey, donde la vida transcurre con pocas novedades, excepto por las tristes noticias de la pobreza que a nadie asombran por aquí.
Al saludar a un grupo de vecinas, se percata de que un niño de once meses que juega en el suelo sufre de una desnutrición crónica. “Hay que desparasitarlo y luego darle alimentos, porque no se gana nada con darle una medicina y que siga en el suelo y no coma", comenta.

Pedro es un sobreviviente de esta realidad. Los estudiantes de medicina lograron cursar su carrera de medicina en la UCE, gracias a una beca otorgada por la organización Niños de las Naciones, pues las familias, atrapadas en la pobreza, no tienen suficiente dinero para costear sus estudios.

Cuando Pedro continúe recorriendo los callejones, se enterará de otra noticia triste, pero asimilada con resignación en un lugar donde uno de los mejores sucesos del día puede ser un plato de arroz con una taza de habichuela y un poquito de carne.

El mes pasado cuatro niños de los aproximadamente 13 pequeños que buscan- para sobrevivir- aluminio y cobre en un vertedero ubicado a unos tres kilómetros de Algodón, estuvieron a punto de morir por consumir un salami caducado que encontraron en la basura.

Marino Féliz, de 13 años es una de las víctimas. Es hijo de Francia Deguizan quien, según cuenta, vive con su marido, cuatro hijos y otros nueve muchachos en una casa de apenas tres habitaciones.

El pequeño vende cobre y aluminio a unos conductores de camiones que pasan por la carretera que conduce a Barahona o a un hombre de su comunidad llamado Néstor Patricio Guzmán (Hari) que, según cuenta vende el material a otros compradores. Con el dinero que obtiene, compra chucherías para él y de vez en cuando le da dinero a su mamá.

Francia debe mantener la casa donde conviven unas 15 personas con un salario de RD$3,000 que gana como conserje en un país donde la canasta básica ronda en promedio los RD$18,000. De vez en cuando, su marido llega al hogar con RD$150 que obtiene como jornalero en predios agrícolas del pueblo de Fundación. Otras veces, su hermano, quien le dejó dos hijos a su cargo, envía algún dinero desde la capital, donde trabaja en la construcción. "El día que encuentro el arroz los muchachos se lo comen, el día que no jallo na, se queda así", dice resignada la mujer.

Su niño habla de un sueño para escapar de la necesidad: ser pelotero. Mira al estadio improvisado donde los muchachos juegan, hablando creole, hablando español, a ser como el toletero de grandes ligas David Ortiz.

Historias de coraje. A pesar de sus pesares, este niño tiene más suerte de la que han tenido los estudiantes de medicina que hoy son el orgullo del batey. No tiene que, como ellos, caminar cuatro kilómetros cada día para ir a la escuela básica en Palo Alto, pues desde 1998 hay una escuela primaria en el batey Algodón.

Luego de la primera alfabetización radial, los futuros médicos terminaron la educación básica a fuerza de caminar cuatro kilómetros al día, cuando no había dinero para pagar el transporte, es decir, casi a diario. "A mí no me gustaba la escuela, mi mamá todos los días salía con un palo para obligarme a ir. No me gustaba porque tenía que caminar a pie y como mi mamá trabajaba, a veces cuando volvía no tenía comida hecha", comenta Pedro, a carcajadas, mientras mira a su hermano Joel Antonio, quien trabaja como chófer en el consorcio azucarero.

Durante la educación primaria, su hermano fue mejor estudiante, pero finalmente decidió dejar los estudios para trabajar.

Además de estas dificultades, Pedro tenía que enfrentarse con la discriminación, que lo tocaba como bateyero y como descendiente de Bertha García Joseph, una mujer domínico-haitiana. "Los muchachos de los otros pueblos nos decían haitianos, bateyeros, cuando íbamos a la escuela, cuando jugábamos y uno siendo niño no entendía bien esas cosas, ahora no me importa", dice.

Contra el entorno. El pastor evangélico Desiderio Corniel, padre del “médico interno” Charison, cuenta que para que su hijo fuera a la universidad, hubo restringir el gasto de la casa, porque la beca no le era suficiente para tener una vida sin estrecheces.

"Yo les digo a los muchachos de aquí que aprendan, que estudien para que no sean como uno, que la azada sólo lleva para atrás, la escritura va hacia adelante", enfatiza el pastor, de nacionalidad haitiana, quien desde hace cuatro años tiene una parcela. Antes se dedicaba a cultivar tierras ajenas.

Pero, no todos podrán seguir con la escritura. Unos 15 estudiantes además de los dos que estudian medicina están en la universidad y 25 se encuentran en lista de espera. La organización no dispone de becas para todos y la mayoría de las familias no pueden costear los gastos.

Maritza Peña de Niños de las Naciones explica que Educación apenas paga cinco de los diez maestros que imparten docencia en la escuela básica, que alberga a 270 estudiantes.

La escuela fue construida y es mantenida por la asociación civil desde 1998, cuando se cumplió uno de los sueños de un batey donde algo ha cambiado, aunque la pobreza se imponga en los hijos de los braceros como antes en sus padres, trabajadores del azúcar.

Un hijo de Hilda, la alfabetizadora, es obrero y otro cursa el bachillerato y practica béisbol. Jusni Franciani, el marido de la maestra, un ex trabajador del ingenio, sueña con que su muchacho termine la universidad para que su familia empiece a dejar atrás la caña y el cemento.

domingo, 18 de enero de 2009

La alegría de vivir su propia identidad




SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Con zapatillas de tacones dorados y vestida de rojo pasión, ella es una diva. Thalía Almendares rinde al público con una sonrisa y recibe, feliz, sus aplausos. Thalía es el nombre de la libertad. Atrás ha quedado Rafael del Orbe, el nombre asignado a su sexo biológico aparente, hace 32 años.

Esta noche el espectáculo ha sido en un colmadón del barrio Espaillat pero, por lo regular, ella trabaja en shows de discotecas y clubes.

¡Siempre he sido una artista!, dice orgullosa, días después, durante una conversación en el hogar que comparte, desde hace siete años, con su marido, un fotógrafo de profesión.

Recuerda su vida de hija y hermana querida, en una familia liderada por su madre e integrada, además, por su abuela y dos hermanas. Aun así, tuvo que librar algunas batallas para vivir en plenitud su sexualidad. Batallas pequeñas, en comparación con el drama que les toca vivir a transexuales y travestis que se prostituyen desde adolescentes, luego de ser echados de sus casas. Ella conoce estas tragedias por su activismo en la organización Transsa Dominicana.

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Foto: Pedro Jaime Fernández

viernes, 28 de noviembre de 2008

Los periodistas y la poesía

Vianco Martínez, nuestro poeta del periodismo, nos regala este párrafo de su ponencia en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCAMAIMA) sobre "Periodistas y Seguridad".

Como contador de historias, he caminado mucho y por muchos caminos, sólo por el simple hecho de buscar una historia para contársela a mi tiempo.

He trillado las cuatro estaciones y me he acostado sin pedirle permiso a nadie con los cuatro puntos cardinales; he escuchado a los campesinos contar el tiempo, no por los días transcurridos, sino por las cosechas perdidas; me he entregado sin remedio al hechizo de los caminos y le he pedido amores a las tardes de mayo, y muchas veces, de gancho con las estrellas, me he sentado a conversar con los arcoiris para que me cuenten sus colores y me revelen sus tesoros, en lugares que no existen ni en los mapas.

Y puedo decirles que la libertad de sentarse a contar una de esas historias cualquiera, sea de un príncipe o sea de un mendigo, no tiene precio. Y eso, a como de lugar, hay que preservarlo.

domingo, 16 de noviembre de 2008

El aborto, el cuerpo de las mujeres y la Reforma Constitucional

Para reflexionar esta semana, a propósito de la Reforma


El plan para prohibir de manera constitucional el aborto podría abrir la puerta para obstaculizar, también, la fertilización asistida

Riamny Méndez/Clave Digital

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Desde la concepción-es decir, cuando un óvulo microscópico se une con un espermatozoide de la mitad de su tamaño- estará protegida la vida humana en República Dominicana, si se aprueba en el Congreso el proyecto de reforma de la Constitución propuesto por el Poder Ejecutivo.

El artículo 30 establece: “El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse en ningún caso la pena de muerte”.

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jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Y qué nos espera?

De vuelta a la realidad nacional, les dejo con mi periodista invitado

Por Tomás Aquino Méndez

La cantidad de oficiales, sub oficiales y miembros de instituciones armadas vinculados con casos de narcotráfico y delincuencia preocupa a muchos dominicanos.

La imagen que teníamos sobre cuerpos como La Marina de Guerra, de que estaba formada por hombres y mujeres transparentes, se nos borró.

El dato ofrecido por el jefe de la Policía en torno a la cantidad de 980 integrantes de esa institución que han sido cancelados por su vinculación a las drogas, extorsiones y actos de delincuencia, nos dejan perplejos.

Pero, si todo lo anterior es para ponernos los pelos de punta, la información que ofrecen los diarios y que hablan de un ex diputado encabezando una banda de asaltantes, es para que nos pongamos de cabeza.

No quiero pensar de forma prejuiciada. No doy como cierta la versión ofrecida por el jefe policial, sin embargo, el hecho de que esa versión se difunda es altamente preocupante.

Si al desorden en los cuerpos armados, se suma la presencia de ex diputados en bandas y a eso se le agrega que los actuales legisladores son acusados de recibir soborno, entonces, ¿QUE NOS ESPERA?

martes, 23 de septiembre de 2008

Nuestro oficio


Los periodistas marcharon. Me alegro de que se haya sentado un precedente. Pero, espero que no sea necesario marchar otra vez.

Estamos mejor cuando escribimos nuestras crónicas, cuando incomodamos al PODER con la noticia que descubre lo oculto. Sin aspavientos.

Cuando el periodista es la noticia, algo anda mal en la sociedad. Nosotros somos los historiadores de cada día, no el centro de la historia. Yo siempre estoy en un rincón, observando. De vez en cuando, salgo de mi rinconcito para hacer preguntas y luego, escribo. Es lo que quiero hacer.



*Vianco se coloca una cinta. De espaldas la presidente del Colegio de Periodistas, Mercedes Castillo. Foto. cortesia de Judith Lecrerc

Por la profesión de la libertad

Apoyo el libre ejercicio de mi profesión. Ojalá que esta jornada de protestas sirva para demostrar a la sociedad que valoramos este oficio y queremos defenderlo y nos recuerde a nosotros mismos que hemos escogido una profesión grande.

Debemos esforzarnos por ser dignos de ella.

Por el libre y digno ejercicio de la libertad. Por Vianco y por todos los periodistas dominicanos que nos han enseñado el valor de las noticias, de las historias de la gente y de la decencia más allá de las poses y los discursos políticamente correctos (Nosotros nos entendemos ¿Qué te parece Vianco?)

Me uno a las protestas de los blogs de negro.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Solidaridad con el periodismo




Un minuto para reiterar mi solidaridad a Vianco Martínez, un periodista excepcional agredido por dos agentes de la seguridad del empresario Saymon Díaz, mientras gestionaba una entrevista antes de la celebración de un concierto de Pedro Guerra. La Fiscalía le ha dado una tercera “oportunidad” a sus maltratadores.

Itania María ha escrito sobre Vianco y sobre las vejaciones a otros reporteros como Nuria Piera, Huchi Lora y Odalis Mejía. Les remito a su bitácora.

Pero, también quiero dejar plasmada en este espacio mi solidaridad para Nuria Piera y Huchi Lora. Un tribunal pretende obligarlos a entregar las grabaciones íntegras de sus investigaciones sobre la Empresa Ladom, acusada de vender leche de mala calidad para los estudiantes de escuelas públicas.

No, no y no. Los periodistas tenemos el derecho y el deber de proteger a nuestros informantes. Esta sentencia pone en riesgo un derecho que forma parte de la mejor tradición del periodismo de investigación de todos los tiempos.

Si nos quedamos callados ahora, luego no nos quejemos de la censura. No, no y no. NO al silencio.

El silencio es la peor arma de los periodistas.

Imagen: http://ecatepecnoticias.blogspot.com

sábado, 6 de septiembre de 2008

El Sur está en peligro

Aunque no serán tocadas por el huracán Ike, las provincias de Barahona y Bahoruco se encuentran en peligro por las lluvias, la saturación del suelo y el desagüe de la presa de Sabana Yegua. Al menos 15 localidades están incomunicadas debido a la rotura del dique del Canal Trujillo de Mena, según una nota del Listín Diario firmada por José Cornielle.


Les pido que nos mantengamos atentos a los posibles daños en el Suroeste, que tan pocos dolientes tiene, y donde el olvido causas más daño que las lluvias. Como Sureña quiero que nos informemos y actuemos con rapidez. A los colegas les pido que incluyan al Sur en las noticias sobre el huracán. Quiero que esta vez nos comportemos como si el Sur estuviera en el mapa de nuestra idea de nación.

martes, 2 de septiembre de 2008

La Libertad de Internet




El colega Oscar Quezada tuvo la gentileza de llamarme para que le opinara sobre la propuesta de regulación de los blogs, impulsada desde el diario El Caribe. Como el espacio es limitado, no pudo colocar toda la información. Quiero compartir con ustedes lo que pienso. Estos son los párrafos que mandé a Quezada ayer en la tarde.

Internet es, sobre todo, un espacio de libertad. Los blogs muestran lo que ese medio, tan criticado a veces, es capaz de producir. Han cobijado las opiniones de grupos marginales, de quienes no encuentran espacio en medios de comunicación tradicionales en sus países. Generación Y, administrado por Yoany Sánchez, es un famoso blog cubano, que ganó el premio Ortega y Gasset. Un espacio muy crítico.
Hay ejemplos similares en Estados Unidos, Europa y el resto de Latinoamérica. ¿Qué hay cosas malas? Pues también, igual que en los periódicos, la televisión o la radio.

Creo que no hay necesidad de regular los blogs de manera particular. ¿A santo de qué? Existen leyes para defender el honor de las personas y otros delitos (y se aplican indistintamente al papel, a la red o a la calle). Hay incluso un departamento de la Policía especializada en delitos informáticos. No le veo sentido a la idea de una regulación especial.

Todo el que quiera debe tener un blog, sea un intelectual o un obrero. No hay que temerle a una de las formas más efectivas de libertad de expresión. (A veces estamos de acuerdo con la libertad de una forma abastracta, pero le tememos a su ejercicio) Creo que de ese universo saldrán cosas interesantes incluso para los medios de comunicación tradicionales, que ya in corporan blogs en sus ediciones de la red.

Imagen: Blog de Joan Guerrero

Carta de Vianco Martínez a Joseph Cáceres

Señor

Joseph Cáceres

periodista

Estimado amigo y colega:

El respeto que te has ganado en el largo ejercicio de un periodismo que prácticamente ha hecho escuela en una de las vertientes de la comunicación social, casi me obliga a hacerte destinatario de estas precisiones.

Lo hago en respuesta a la andanada de mentiras mal coordinadas que te mandó recientemente Rafael Vargas, el jefe de la cuadrilla de espalderos que actuó la noche del concierto de Pedro Guerra, que es la misma persona que dirigió esa acción infame y desproporcionada.

Ante todo, gracias del alma por el apoyo y la solidaridad que me has ofrecido en este momento difícil.

1. Yo no me infiltré en la Sala Principal del Teatro Nacional. Infiltrar, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es entrar subrepticiamente en un lugar con propósitos malsanos. Yo entré al edificio del Teatro Nacional para hacer una entrevista, respetando todas las reglas de la cortesía. Pedí permiso y me lo concedieron, dije buenas tardes y me respondieron. Nadie me detuvo, nadie me recriminó mi presencia y nadie me planteó ninguna restricción.



2. Es absolutamente incierto que los espalderos de Saymon Díaz dijeran "por favor, tiene que acompañarnos al lobby". No. La cosa no fue tan maravillosa como él la cuenta. Desde el primer momento, Rafael Vargas estuvo profiriendo amenazas y haciendo galas de una soberbia desbordante.



3. Tampoco es cierto que fuera tan simple como "lo levantamo.s lo tomamos por el brazo y lo levantamos del asiento y procedimos a sacarlo de la sala". El momento no fue tan maravilloso como él lo está planteando. Fue de la siguiente manera: él no me levantó por brazo, él me levantó por el cuello, luego de que me hiciera fuerza como si me estuviera ahorcando. Después que me sacó de la silla por el cuello, me puso violentamente en el pasillo, y allí, hecho una furia de arrogancia, me empezó a retorcer el brazo izquierdo sobre la espalda. Y así, en esas humillantes condiciones, me llevó a la fuerza al lobby, de allí me condujo al pasillo norte de la edificación y, después de recorrer un pequeño pasillo que hay por esa área, me saco, siempre a la fuerza, por la puerta que da al parqueo de la calle Pedro Henríquez Ureña.



Una cosa debe quedar clara, amigo Joseph Cáceres, y es que si yo me hubiera resistido, con el derroche de arrogancia desatado por aquellos hombres y con toda la violencia que caracterizó en todo momento su comportamiento, puedes estar seguro de que hoy no te lo estuviera contando.

Toma en cuenta que mientras ellos tenían la fuerza bruta, yo tenía una libreta y una grabadora.

Considero que, más allá de lo que constituye un incalificable atropello a la persona y un evidente ultraje moral, allí hubo un impedimento intencional a un ejercicio consagrado constitucionalmente en este estado de derecho, como lo es el derecho a la información y al ejercicio periodístico.

¿Quien dijo que la libertad de informar, en este caso, la libertad de hacer una de las acciones previstas para hacer efectivo ese derecho, puede estar en manos de personas armadas, que ni siquiera eran autoridad del Teatro Nacional, y que están mas cercas de la condición paramilitar que de la condición institucional? ¿Quien lo dijo?

Es imposible buscarle palabras bonitas a un acto tan feo, tan bochornoso, tan degradante, tan inedeseable y tan desporpocionado.

Creo que esta es una oportunidad para hacer valer el derecho que tiene el periodista de acceder a las fuentes de información, y con ello, decirle a la sociedad que nuestro oficio -el oficio de buscar historias para contarlas- tiene dignidad, y esa dignidad hay que respetarla.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Vianco MartÌnez o la valía de un hombre honesto

Por: Lissette Selman

Ser periodista es asumir el compromiso de la veracidad, el coraje de la investigación, la valentía de la denuncia, la serenidad de la objetividad, con la sensibilidad para afrontar la injusticia y la integridad para no abandonar la trinchera de los valores y la Ètica.

Es posible que bajo estas condiciones el camino se haga más largo, más angosto y quizás hasta más escarpado; pero andarlo refuerza la templanza y fortalece la voluntad, sobre todo cuando nunca se pierde de vista el horizonte hacia el que se quiere llegar.

No hablo de un ser extraño; me refiero a uno de esos pocos que abrazó la causa al formarse en este oficio para multiplicar los sensores de su espíritu, el mismo que vibra con la sencillez de una sonrisa, la inocencia de un niño, el estoicismo de un maestro rural o la contundencia de las palabras, escritas en prosa o construyendo un poema.

Hablo de uno de esos pocos que plasma por igual el rigor de una imagen en una fotografÌa, para que hable por siempre cuanto las desigualdades le fuerzan a callar.

Hablo, sencillamente, de Vianco Martínez , el nombre de un hombre que cree en quien es, que viste de Ètica su sagrado ejercicio y que a pesar de la crudeza de cuanto ha visto en los más desolados rincones del país, aun se da el permiso de soñar con una humanidad más justa y un país menos desigual.

Hablo del mismo que nació en San Cristóbal y estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Vianco no es un periodista cualquiera, periodismo científico, Comunicación en Salud y Periodismo de Provincias los estudió en Venezuela, Colombia y Cuba, respectivamente.

Sus artículos pueden ser exquisitas piezas de colección sólo para personas sensibles. Sus fotografías han protagonizado exposiciones, informes y publicaciones de organismos internacionales; pero también han sido premiadas, como la llamada Dignidad en la Cordillera, primer premio del concurso Crónicas de Libertad, organizado por Diario Libre en el año 2007.

Pocos como Èl conocen la inmensidad del campo dominicano y la simpleza y sabidurÌa de su gente; la misma que dispensa a cuantos le tratan, aunque sea cierto también que no tantos como Èl hayan tenido que afrontar despidos laborales e intentos de humillaciones por no sumarse a intrigas o desatinos.

Felizmente, porque el movimiento se demuestra andando, Vianco es un hombre de hechos, y tras cada una de esas circunstancias da un paso al frente, como lo hacen quienes defienden el valor de lo simple, el valor de lo honesto.

En su libro Palabras Ajenas, comparte con sus lectores la experiencia de más de una decena de entrevistas con escritores iberoamericanos; porque en su andar, cada encuentro con un personaje es una nueva puerta hacia el corazón de cada uno de ellos, excepto la que apenas se entreabrió pero para darle con fuerza, y no precisamente en la nariz, cuando quiso entrevistar al cantautor canario pedro Guerra.

viernes, 29 de agosto de 2008

Verán la cara al Fiscal del Distrito

SANTO DOMINGO.- Rafael Vargas, gerente general de la empresa de Seguridad Centaurus Group, junto a Josué Vargas tendrán que verle la cara al Fiscal del Distrito el próximo martes por su agresión al periodista Vianco Martínez.
La cita está previsto para las 9:30 de la mañana del martes, dónde tendrán que responder por los maltratos físicos contra Martínez y la destrucción de su equipos de trabajo.
El periodista dijo que Josue Vargas fue quien sostuvo a Martínez por el cuello, “me estaba ahorcando y me saco de la silla y me arrastro con los brazos retorcidos, bajo las ordenes del otro espaldero Rafael Vargas”.
Vianco Martínez denuncio que fue sacado violentamente y atropellado por los miembros de la seguridad del concierto de Pedro Guerra, cuando esperaba para entrevistar pactada con el artista.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa y el Colegio Dominicano de Periodistas deploran la agresión al periodista Vianco Martínez y piden a sus colegas que lo respalden.

martes, 26 de agosto de 2008

Vianco escribe sobre el incidente

Siendo las cuatro de la tarde del sábado 23 de agosto, me dirigí al hotel Hilton, donde se encontraba el cantautor Pedro Guerra. Lo encontré en el área del lobby junto a su esposa y manager de nombre Maria. Después de explicarle el interés de que me concediera una entrevista, Guerra me propuso que fuera al Teatro Nacional para hacerla, debido a que acababa de llegar del aeropuerto, procedente de Costa Rica e iba a descansar.

Según lo conversado, llegué a las siete al Teatro Nacional. Ya en la Sala Principal encontré que Luz García realizaba una entrevista con el cantante y me senté a un lado de la sala a esperar. Converse en ese momento con la esposa y manager del artista, quien me pidió que esperara un momento a que el artista terminara la entrevista e hiciera el chequeo de sonido. Le dije a la señora Maria que tenia mucho interés en la entrevista, pero que si las cosas se complicaban con el tiempo y no se podía realizar, lo entendería.

Cuando Guerra terminó la entrevista, salio del área de la sillería, momento en que, ya junto a el, la señora Maria me hizo una seña para que esperara. Así lo hice. Minutos después llego hasta mí un sujeto que se identifico como Jefe de Seguridad del Teatro y de nombre Rafael Vargas. (Después me entere que no era personal del Teatro Nacional, sino un espaldero con pistola de Centauro Segurity Group contratado por Symon Díaz).

Me pregunto en tono violento que buscaba sentado allí y le conté la historia de la entrevista. No me dejo hablar. Cada vez que trataba de explicarle el asunto, me interrumpía en tono violento. Le pedí que no se alterara para resolver la situación. Me respondió que no estaba alterado, pero esa respuesta me la dio mas alterado aun. Le dije que iba a llamar a Symon Díaz para que resolviera la situación, lo cual hice tres veces, pero no me respondió. Le dije que iba a llamar a alguien mas, a una persona que conoce a al sr. Symon Díaz y que podía ayudar a poner fin a la situación. Cuando la contacte, le pase el teléfono a Rafal Vargas, pero lo que hizo fue coger el teléfono, cerrarlo violentamente, lanzando una colección de improperios entre los cuales el mas decente era "tu lo que eres es un comemierda". Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Me dijo que los periodistas estaban prohibidos en ese lugar y que él, como Jefe de Seguridad, iba a hacer valer "como sea" esa prohibición. Le recordé que allí, minutos antes, había una comunicadora realizando una entrevista, lo cual vi que hizo con mucho profesionalismo. Fue entontes cuando me dijo que el me iba a sacar de alli a patadas.

Procedió a llamar por la radio a otro miembro de la seguridad (Josué Vargas), quien vino en un tono más agresivo aun. Sin mediar muchas palabras, tras recibir la orden de Rafael Vargas, me agarro por el cuello en tono violento, y con mucha violencia me paro del asiento, me saco al pasillo de la sala y allí, con su mano derecha apretándome por la nuca y retorciéndome el brazo izquierdo sobre la espalda, me arrastro como un animal desde la sillería de la sala, hasta la puerta del parqueo que da a la calle Pedro Henríquez Ureña.

En el trayecto, pasamos por una parte de la recepción y por el pasillo del lado que da a esa puerta, todo eso en forma violenta.

Imagínense el triste espectáculo de Vianco Martínez arrastrado como un perro por estos sujetos a la fuerza delante de la gente que llegaba al concierto. Sólo imagínenselo!

Nunca podemos olvidar que lo único que yo buscaba era una entrevista, la cual había coordinado debidamente. Yo no estaba allí haciendo nada indebido, nada ilegal, yo no estaba robando, no estaba maltratando a nadie, no le estaba faltando a nadie, no estaba alterando el orden.

Es muy triste todo lo que sucedió el sábado, toda la humillación, todo el ultraje, todo el maltrato físico!

El día mas triste de este país va a ser el día que un periodista no pueda realizar una entrevista con garantías de que no sera pateado ni ultrajado por espalderos con pistolas.

Como nota paradoja, la mañana de ese mismo día realice una interesante entrevista al renombrado músico cubano Paquito D Rivera –que es un caballero tratando a los periodistas que quieren escuchar su historia-, y por hacerla nadie me fue encima, nadie me humillo ni me arrastro ni pateo.

lunes, 25 de agosto de 2008

Lo que pasó en el Teatro Nacional

Por Yulendys Jorge

Vianco Martínez, periodista dominicano, se enteró hace un mes de que el cantautor Pedro Guerra estaría en República Dominicana. Tan pronto lo supo, comenzó a gestionar una entrevista que incluiría en un libro sobre este género y para el cual ya cuenta con varios cuestionarios que han tenido mejor fin que lo ocurrido la noche del sábado 23 de agosto en el Teatro Nacional.

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