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jueves, 21 de mayo de 2009

Para la Agenda de las autoridades, de los periódicos y de los ciudadanos



Decenas de familias de Villa Duarte están en peligro. La próxima temporada ciclónica las encontrará al borde de una cañada inmunda a pesar de las promesas de las autoridades. Así que les invitó a apoyar esta acción solidaria encabezada por varios sacerdotes.

Actividad: Eucaristía solidaria Pro -saneamiento de la Cañada de Villa Duarte, presidida por el padre Arístides Jiménez Richardson

Fecha:
Sábado 23 de mayo a las 10:00 de la mañana

Lugar: Calle Real. Puente Pajarito, por donde pasa la Cañada de Villa Duarte. Justo detrás del Helados Bon que está en la Avenida España, frente al Monumento de la Caña.

Invita: Iglesia Nuestra Señora del Rosario

domingo, 17 de mayo de 2009

Villa Duarte y la cañada de la indiferencia



Amigos y amigas: Muchos de ustedes saben que tengo una relación sentimental con el barrio de Villa Duarte, en Santo Domingo Este. Estudié en el politécnico Pilar Constanzo con las hermanas salesianas. Cuando era adolescente iba a la parroquia Nuestra Señora del Rosario y conservo muy buenos amigos de esos lugares y esos tiempos.

Algunos de esos amigos, están luchando para que las autoridades resuelvan el problema de contaminación e inseguridad que provoca una cañada alrededor de la cual viven decenas de familias. Les pido su ayuda en esta campaña. Para motivarles, les dejo con este texto de Yulendys Jorge.


La indiferencia gubernamental apesta

De los años de vida que tiene Manuel, más de 40 los lleva residiendo en Villa Duarte y ha sido miembro activo de las actividades que organizan los barrios para mejorar sus condiciones de vida. Una mañana decidió visitar una de las oficinas de la Secretaría de Obras Públicas. “Fuimos un grupo de los que vivimos aquí. Nos recibió un funcionario y cuando le dijimos a qué fuimos, nos dijo ‘ahora mimito salió una comisión de Obras Públicas para allá para hacer una evaluación, ya deben estar llegando’”.
Seguir leyendo en La memoria desvelada.

sábado, 16 de agosto de 2008

¿Y si por esta vez no dejamos que muera la esperanza?


En febrero escribí sobre José, un hombre con el hilo de la cordura roto que andaba enfermo de indiferencia y triste por falta de solidaridad. José dormía en cualquier rincón, comía restos de basura y no contaba con asistencia médica.

Pero las doñas y los dones del barrio, junto a un cura, lo llevaron al hospital, le ayudaron con su tratamiento psiquiátrico y gestionaron una pequeña casa para que José fuera uno más en la comunidad. Las doñas le lavan la ropa, le llevan comida y sobre todo, le quieren. Poco a poco, la gente se ha acostumbrado al nuevo vecino.

Ahora José y sus amigos tienen una dificultad. José se va a quedar sin casa, porque su hogar era prestado. Será derribado para dar paso a una construcción. Me pregunto si alguien o si todos-incluyendo a las autoridades- podemos contribuir con algo para que no muera esta esperanza. La solidaridad es tan frágil como la cordura. Tal vez podemos ayudar a que en esta ocasión, ninguna de las dos se rompa. Quizá es hora de decirle a las doñas, a los dones, al cura y a José que no han perdido el juicio, que es cierto, que la solidaridad es posible.

Si se te ocurre alguna manera de ayudar, escribe a este correo manuel.jit@gmail.com. La persona a contactar es Jit Manuel Castillo.

Imagen del Centro Poveda