Sé que recuerdas a José, “el hombre con el hilo de la cordura roto que andaba enfermo de indiferencia y triste por falta de solidaridad”. Sabes también que un grupo de vecinos de Villa Duarte le ayudó y gracias a ellos tiene una mejor vida.
Bueno, si quieres contribuir con esa obra de solidaridad, puedes donar un medicamento que José necesita para andar por la realidad. Cuesta RD$500 al mes, pero lo ideal es conseguir varias dosis, en vez del dinero. Creo que apoyando a José, apoyamos a estos vecinos y les decimos que el bien es posible.
Si puedes donar el medicamento, o tal vez gestionarlo en una institución pública, ponte en contacto con Jit Manuel Castillo al correo manuel.jit@gmail.com o al celular 829 962 1874. Si quieres más detalles entonces escríbeme al correo riamnymendez12@gmail.com. Salud Pública entrega algunos medicamentos psiquiátricos, pero, no todos están disponibles.
Por otro lado, te cuento una buena noticia. Estábamos preocupados porque José se iba a quedar sin casa. Su hogar será destruido para dar paso a una construcción. Sin embargo, gracias a muchas manos solidarias se ha resuelto parcialmente el problema de la vivienda y ya le están construyendo un nuevo rincón. Poco a poco recupera su vida gracias a terapias. Varios vecinos se turnan para llevarle al médico. Si la vida quiere, tal vez vuelva a trabajar. Apoyemos a José y probemos que la solidaridad hace posible la dignidad de las personas.
Mostrando entradas con la etiqueta Solidaridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Solidaridad. Mostrar todas las entradas
domingo, 31 de agosto de 2008
sábado, 16 de agosto de 2008
¿Y si por esta vez no dejamos que muera la esperanza?

En febrero escribí sobre José, un hombre con el hilo de la cordura roto que andaba enfermo de indiferencia y triste por falta de solidaridad. José dormía en cualquier rincón, comía restos de basura y no contaba con asistencia médica.
Pero las doñas y los dones del barrio, junto a un cura, lo llevaron al hospital, le ayudaron con su tratamiento psiquiátrico y gestionaron una pequeña casa para que José fuera uno más en la comunidad. Las doñas le lavan la ropa, le llevan comida y sobre todo, le quieren. Poco a poco, la gente se ha acostumbrado al nuevo vecino.
Ahora José y sus amigos tienen una dificultad. José se va a quedar sin casa, porque su hogar era prestado. Será derribado para dar paso a una construcción. Me pregunto si alguien o si todos-incluyendo a las autoridades- podemos contribuir con algo para que no muera esta esperanza. La solidaridad es tan frágil como la cordura. Tal vez podemos ayudar a que en esta ocasión, ninguna de las dos se rompa. Quizá es hora de decirle a las doñas, a los dones, al cura y a José que no han perdido el juicio, que es cierto, que la solidaridad es posible.
Si se te ocurre alguna manera de ayudar, escribe a este correo manuel.jit@gmail.com. La persona a contactar es Jit Manuel Castillo.
Imagen del Centro Poveda
Etiquetas:
Historias de la vida cotidiana,
Solidaridad,
Villa Duarte
Suscribirse a:
Entradas (Atom)