El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa someterá a la justicia a los miembros que ofrecían seguridad al artista Pedro Guerra, quienes la noche del sábado 23 agredieron al periodista Vianco Martínez, agarrándolo por el cuello, golpeándolo a patadas y trompadas, y arrastraron hasta sacarlo del Teatro Nacional, además de que estrellaron contra el suelo su grabador y celular.
Vianco esperaba a Guerra, cuya esposa “María”, le había pedido que esperara un momento en ese lugar para otorgarle una entrevista. Esta entrevista había sido pautada el mismo día a las cuatro de la tarde en el hotel donde los esposos españoles se hospedaban. Alrededor de la las 7:00 p.m., en el momento de la espera, un señor llamado Rafael Vargas quien especificó trabajar para el empresario artístico Symon Díaz, el pidió que se retirara, amenazándolo que si no lo hacía “lo sacaría a patadas”. Y así lo hizo otro sujeto por orden de Vargas, enfrente de las pesonas que se encontraban en la antesala del Teatro Nacional.
Mañana lunes 25 de agosto, el Sindicato someterá a la justicia a los responsables para lo cual ha puesto en sobre aviso a sus abogados. Los trabajadores de la prensa consideran el hecho como “una violación a los derechos fundamentales de la persona”.
Fuente: www.respiroquieto.blogspot.com
domingo, 24 de agosto de 2008
miércoles, 20 de agosto de 2008
El PODER siempre pierde

(Me perdonan este intento de literatura con reminiscencias de Kafka, a propósito de cambios)
Si tienes PODER, lo perderás. No importa si diriges el centro del imperio o la última esquina del último rincón gris, le dijo el anciano al joven jefe.
Si dominas el PODER, al final tendrás paz. Si el PODER te domina, los demonios de la soledad te comerán los huesos mientras se pudre tu carne, sermoneó el viejo sabio, mientras entregaba el despacho a su nuevo inquilino.
El joven, dios de dioses, se instaló en su oficina de oropel y desde allí dirigió el reino que le fue entregado: un mundo enorme se concentraba en el despacho grande que a él le pareció infinito.
Hizo grandes cosas y, todopoderoso al fin, escogió su camino a una gloria inventada.
Dirigía a un equipo de poetas que construía la felicidad. Para sentir que usaba el PODER, poco a poco les quitó el alma o los mandó a sacar de su Paraíso. En su mundo era el rey de un imperio.
Cuando llegaron las primeras arrugas, los Dioses Fuertes le pidieron que se bañara en el barro, que besara sus pasos y que se arrancara el alma y la paseara en una bandeja de plata. Todo lo hizo y todo lo entregó quien había perdido las razones de su corazón.
Sólo le quedaba la ilusión del PODER y a la ilusión se aferró. Los Dioses Fuertes le humillaban y ya no le quedaba ningún poeta a quien mandar. Unos se habían ido, a otros los había echado y unos cuantos permanecieron, ya sin alma, dispuestos a obedecerle en todo, así que no usaba la autoridad.
Los Dioses Fuertes decidieron, un buen día, echarlo del despacho inmenso y terminar con su cuota de PODER, pero él les pidió que lo mantuvieran allí, al menos para hacer los trabajos más sucios con tal de que le llamaran dios de dioses.
Asqueados, los Dioses Fuertes accedieron. Le concedieron el despacho con las paredes de oro, el celular blackberry, la computadora de último modelo y las villas impresionantes. Todo le dieron, menos lo único que le hacía feliz.
Vegetó algunos años, hasta que las almas de los poetas destrozados le hicieron orificios en su carne y le comieron los huesos. Al final, vuelto una goma, pidió que lo sacaran de su oficina e hizo su único acto de valor. Acudió donde uno de los Dioses Fuertes para decirle que recordara que el poder siempre pierde…
Imagen: http://redescolar.ilce.edu.mx/
sábado, 16 de agosto de 2008
¿Y si por esta vez no dejamos que muera la esperanza?

En febrero escribí sobre José, un hombre con el hilo de la cordura roto que andaba enfermo de indiferencia y triste por falta de solidaridad. José dormía en cualquier rincón, comía restos de basura y no contaba con asistencia médica.
Pero las doñas y los dones del barrio, junto a un cura, lo llevaron al hospital, le ayudaron con su tratamiento psiquiátrico y gestionaron una pequeña casa para que José fuera uno más en la comunidad. Las doñas le lavan la ropa, le llevan comida y sobre todo, le quieren. Poco a poco, la gente se ha acostumbrado al nuevo vecino.
Ahora José y sus amigos tienen una dificultad. José se va a quedar sin casa, porque su hogar era prestado. Será derribado para dar paso a una construcción. Me pregunto si alguien o si todos-incluyendo a las autoridades- podemos contribuir con algo para que no muera esta esperanza. La solidaridad es tan frágil como la cordura. Tal vez podemos ayudar a que en esta ocasión, ninguna de las dos se rompa. Quizá es hora de decirle a las doñas, a los dones, al cura y a José que no han perdido el juicio, que es cierto, que la solidaridad es posible.
Si se te ocurre alguna manera de ayudar, escribe a este correo manuel.jit@gmail.com. La persona a contactar es Jit Manuel Castillo.
Imagen del Centro Poveda
Etiquetas:
Historias de la vida cotidiana,
Solidaridad,
Villa Duarte
domingo, 10 de agosto de 2008
La privacidad, ese sagrado derecho
Me aterran las cámaras de seguridad. Son demasiado entrometidos esos aparatitos que todo lo graban en el trabajo, en la fila del banco y en las instituciones públicas que debo visitar.
Es una crueldad que registren el momento en el que- aprovechando la distracción del grupo- te hurgas la nariz o te rascas las nalgas.
En algunas ciudades del mundo existen cámaras en las calles. ¡Graban los besos de los enamorados y las manías más embarazosas de la gente! El anonimato de las esquinas ya no libera a los ciudadanos. A cambio de darles “seguridad”, les quitan privacidad.
Nos pueden intervenir el teléfono o leer la correspondencia que cite las penas más intimas- como en Estados Unidos- para justificar la “lucha contra el terrorismo”.
Insoportable es esta paranoia en cualquier lugar, pero Santo Domingo seria asfixiante con tanta vigilancia.
El atentado contra la privacidad estaría por todos lados, en una cultura que acompaña la solidaridad y el genuino interés en los demás, con la manía de entrometerse y comentar los detalles mas privados de la vida ajena.
Aquí los vecinos observan y conocen al dedillo los pleitos de familia y las desavenencias de las parejas.
Los amigos pueden hacer un panel sobre tus más profundas heridas-con especulaciones que espantan-, la familia comenta tu vida privada en animadas tertulias, sin que nadie se sonroje. Y las preguntas indiscretas de conocidos y extraños sobre tu vida sexual, tus tristezas, tus vicios y tus opciones de vida son más frecuentes que las críticas contra el Gobierno. (Creo que hemos aprendido a defendernos del bombardeo con respuestas simpáticas o convencionales).
¿Se imaginan que también el Gobierno se dedique a husmear en nuestras miserias?
Es una crueldad que registren el momento en el que- aprovechando la distracción del grupo- te hurgas la nariz o te rascas las nalgas.
En algunas ciudades del mundo existen cámaras en las calles. ¡Graban los besos de los enamorados y las manías más embarazosas de la gente! El anonimato de las esquinas ya no libera a los ciudadanos. A cambio de darles “seguridad”, les quitan privacidad.
Nos pueden intervenir el teléfono o leer la correspondencia que cite las penas más intimas- como en Estados Unidos- para justificar la “lucha contra el terrorismo”.
Insoportable es esta paranoia en cualquier lugar, pero Santo Domingo seria asfixiante con tanta vigilancia.
El atentado contra la privacidad estaría por todos lados, en una cultura que acompaña la solidaridad y el genuino interés en los demás, con la manía de entrometerse y comentar los detalles mas privados de la vida ajena.
Aquí los vecinos observan y conocen al dedillo los pleitos de familia y las desavenencias de las parejas.
Los amigos pueden hacer un panel sobre tus más profundas heridas-con especulaciones que espantan-, la familia comenta tu vida privada en animadas tertulias, sin que nadie se sonroje. Y las preguntas indiscretas de conocidos y extraños sobre tu vida sexual, tus tristezas, tus vicios y tus opciones de vida son más frecuentes que las críticas contra el Gobierno. (Creo que hemos aprendido a defendernos del bombardeo con respuestas simpáticas o convencionales).
¿Se imaginan que también el Gobierno se dedique a husmear en nuestras miserias?
lunes, 4 de agosto de 2008
Los “morenos” y el guardia insobornable

¡Ya me extrañaba ver a un guardia tan difícil de sobornar! Estuvo a punto de convencerme. Con su gorra del G-2 (inteligencia militar), su cara de hombre duro, incorruptible, sus maneras de ogro…por un momento pensé que, al menos, era un monstruo coherente. ¡Pero qué va!
El domingo pasado estuve de paseo por el Sur y de regreso a la Capital, en el puesto de control de la provincia de Azua- durante la tradicional revisión en busca de haitianos ilegales- el militar pidió, como de costumbre, “la cédula de los morenos”.
Algunos “morenos”, no se sabe si haitianos, descendientes de haitianos o dominicanos negros sin ascendencia conocida, carecían de documentos o no los portaban.
Entonces se arma la del “no te menees” porque el guardia no quiere tomar RD$200 devaluados duartes y “dejar eso así”.
Los pasajeros se desesperan. Un hombre dice: ¡Cobrador habla con el guardia que lo que quiere es cuarto!
-¡Morenos bájense!, responde otro
-¡Morenos no se bajen, que son unos abusadores! , grita una doña
-No te bajes coño que ese guardia es malo y abusador, subraya una jovencita para dar ánimos a una “morena” que va a su lado.
Y el cobrador también se desespera: ¡Moreno habla con ese hombre!, le dice a uno de los pasajeros.
El hombre sale de la guagua. Conversa con el militar y aumenta sus argumentos. Los duartes, llenos de sudor, lo convencen de que no hay que exagerar y le da un chance al chofer, al cobrador y a los supuestos haitianos o a los negros dominicanos.
La guagua por fin arranca y como testigo silencioso del estigma hay un niño negro, posiblemente dominicano, hijo o nieto de haitianos, al que más de un pasajero se ha referido como “el petisito”.
Es un niño silencioso. No dijo ni una palabra cuando el guardia lo señaló. No se molestó con una señora que intentaba hacerse la graciosa: resaltaba una y otra vez que el niño era prieto como el cobrador.
El pequeño se limitó a dar las gracias a una doña que le ofreció restos de comida por sugerencia de un joven al que le daba pena el "morenito". ¡Ojalá que no sea guardia! pensé.
Imagen tomada de: http://blogcindario.miarroba.com/
jueves, 24 de julio de 2008
El río se va a morir de indolencia
Por una cosa o la otra el río Yuna se muere. Medio Ambiente no lo ha tomado en serio y muchos en Bonao quieren repartirse el pastel de sus agregados, de sus aguas o del capital político que conlleva dar discursos grandilocuentes sobre proyectos para salvar el río de manera sostenible y sustentable. Amén.
Si con los daños que sufre el Yuna se sigue el curso de análisis, propuesta y acción que se acostumbra para enfrentar todos los grandes problemas nacionales, cuando se quiera aplicar alguna solución, el río será un recuerdo y sólo se podrá hacer un monumento al buen Yuna que hemos perdido. Por supuesto, un periodista también hará un bello reportaje nostálgico sobre lo que pudo ser.
Supongo que pasarán cinco años antes de que se tome alguna decisión. Un año después, habrá un grupo de “discusiones sectoriales” sobre las nuevas corrientes ambientales en el contexto dominicano y la opinión de todo el que tenga algo que decir, incluyendo a quienes han violado todas las leyes ambientales del país (Dos años de retórica).
Más adelante se le pagarán “todos los cuartos del mundo más 20 pesos” a un técnico súper calificado para que haga una memoria y una evaluación de los encuentros. Un desperdicio, porque el técnico debería estar trabajando para mejorar el río y ese informe lo hago hasta yo.
Como es lógico, otro grupo de genios hará un informe técnico en base al informe anterior que dirá más o menos lo que dicen todos los informes que se han hecho desde los años 70, pero adaptado a las nuevas corrientes, algunas de las cuales son más viejas que la raquiña. El susodicho documento estará escrito en una jerga técnica que habrá que traducir al cristiano con el auxilio de 20 enciclopedias.
El informe será analizado por cuchumil personas, incluyendo a los más terribles depredadores. Intervendrá el mismo presidente de la República para “mediar en el conflicto” y buscar una solución ganar ganar, al mejor estilo Harvard. Finalmente se hará una propuesta de normativa y algunas recomendaciones, entre ellas ¡que se aplique la ley vigente!
Dos años después algún periódico publicará un reportaje en el que se denuncia que no se cumplieron con las recomendaciones de los técnicos.
Cinco años después, ya saben… el reportaje nostálgico sobre el río que se perdió para siempre en una sección de lecturas, en la página cuchucienta, lejos, bien lejos de la actualidad.
Si con los daños que sufre el Yuna se sigue el curso de análisis, propuesta y acción que se acostumbra para enfrentar todos los grandes problemas nacionales, cuando se quiera aplicar alguna solución, el río será un recuerdo y sólo se podrá hacer un monumento al buen Yuna que hemos perdido. Por supuesto, un periodista también hará un bello reportaje nostálgico sobre lo que pudo ser.
Supongo que pasarán cinco años antes de que se tome alguna decisión. Un año después, habrá un grupo de “discusiones sectoriales” sobre las nuevas corrientes ambientales en el contexto dominicano y la opinión de todo el que tenga algo que decir, incluyendo a quienes han violado todas las leyes ambientales del país (Dos años de retórica).
Más adelante se le pagarán “todos los cuartos del mundo más 20 pesos” a un técnico súper calificado para que haga una memoria y una evaluación de los encuentros. Un desperdicio, porque el técnico debería estar trabajando para mejorar el río y ese informe lo hago hasta yo.
Como es lógico, otro grupo de genios hará un informe técnico en base al informe anterior que dirá más o menos lo que dicen todos los informes que se han hecho desde los años 70, pero adaptado a las nuevas corrientes, algunas de las cuales son más viejas que la raquiña. El susodicho documento estará escrito en una jerga técnica que habrá que traducir al cristiano con el auxilio de 20 enciclopedias.
El informe será analizado por cuchumil personas, incluyendo a los más terribles depredadores. Intervendrá el mismo presidente de la República para “mediar en el conflicto” y buscar una solución ganar ganar, al mejor estilo Harvard. Finalmente se hará una propuesta de normativa y algunas recomendaciones, entre ellas ¡que se aplique la ley vigente!
Dos años después algún periódico publicará un reportaje en el que se denuncia que no se cumplieron con las recomendaciones de los técnicos.
Cinco años después, ya saben… el reportaje nostálgico sobre el río que se perdió para siempre en una sección de lecturas, en la página cuchucienta, lejos, bien lejos de la actualidad.
sábado, 19 de julio de 2008
Los mundos que me ha recordado Pedro Henríquez Ureña
La Chachalaca y El Pelón me han invitado a hablar con las ranas, a comer montañas de nieve y a recordar un tiempo en el que se podía ir a la luna en pompas de jabón, con sólo desear meterse en la burbuja. En ese entonces, el cielo estaba al final de una calle corta, pero separado del mundo por una pared de zinc que dos ángeles traviesos se atrevieron a poner allí por pura y cruel diversión. ¡La niñez!
Don Yo de Córdoba, un duende más loco que una cabra, se llevó a los niños a un país de gente de dulce, donde quedaron atrapados por semanas. Para colmo, cuatro brujas los han raptado para convertirlos en esclavos, ¡qué horror! Gracias a Dios, a Júpiter o a las hadas La Chachalaca es perezosa y con tal de no trabajar se hace la enferma. A las brujas no les ha quedado más remedio que trabajar como burras, alimentarla y mimarla como a una princesa. El Pelón, pobrecito, tan serio, trabaja hasta partirse el lomo. 1
¿Cuándo aparecerá don Yo de Córdoba para regresarlos a casa? Cuando a Pedro Henríquez Ureña le de la gana o tal vez es el duende que toma las decisiones. ¡Qué buen descubrimiento he hecho en las Obras Completas del respetable autor!
Los Cuentos de la Nana Lupe, 15 narraciones que Henríquez Ureña le dedica a sus hijas son, para mí que no soy seria, la mejor parte de esta colección. Sus cultos poemas, sus sobrios estudios sobre lingüística, sus sesudos trabajos filosóficos me han servido para ampliar horizontes, ser un poco menos ignorante o de referencia para hacer un trabajo académico e impresionar a un profesor con citas interesantes y grandiosas conclusiones de engañabobos.
Pero, durante todo un fin de semana, recorrí con La Chachalaca y El Pelón los países y lugares donde los aviones no llegan y de los que los diarios no tienen noticias. Sitios a los cuales muchos grandes académicos no irán jamás. Ahora soy tan amiga de estos tres, que hasta les invité a subir en una pompa de jabón para visitar la luna y tocar, por fin, el cielo. Sola, nunca me he atrevido, pero ahora tengo tres amigos que están más locos que yo. Los ángeles traviesos no me dan miedo, si ando con el duende Don Yo de Córdoba. Quiero conocerlos y morirme de la risa.
1. Del argumento de En Jauja y Con Las Brujas, dos narraciones de “Los Cuentos de la Nana Lupe”. P.89. Obras Completas, Tomo I, FICCION, Editora Nacional (Secretaría de Cultura), 2003.
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