domingo, 23 de agosto de 2009

Una compañera para ir al País de Nunca Jamás





1. “(…) el País de Nunca Jamás es siempre más o menos una isla, con sorprendentes manchas de color aquí y allá; y arrecifes de coral y naves que parecen volar a lo lejos; y salvajes y guaridas solitarias; y gnomos que son casi todos sastres, y cuevas por las que pasa un río; y príncipes con seis hermanos mayores; y una cabaña a punto de desmoronarse; y una anciana muy pequeña con la nariz torcida”


Hace tiempo que busco a una amiga para que me ayude a encontrar la ruta que conduce al País de Nunca Jamás. Quiero decirle al descarado de Peter Pan que venga a buscar su sombra. La dejó hace muuuucho tiempo colgada en mi ventana, creo que fue cuando viajamos a su Isla, que en ese entonces estaba lejos, lejos… después del Malecón de Santo Domingo.

Recuerdo que ese día nuestra amiga Wendy no quiso acompañarlo y el hada Campanita se hizo la despistada. Así que fui con él. Volamos por el Malecón. Los pescadores se asustaron y dijeron que dos muertos rondaban por la ciudad. Peleamos contra un monstruo malvado que no quería dejarnos entrar en la Isla y cuando lo vencimos, bailamos el Baile Divertido hasta que llegó el eclipse de luna. Luego, regresamos a la ciudad, Peter me dejó en mi casa y nunca más he vuelto a verlo.

Hace algunos meses invité a Wendy a esta aventura. Wendy es valiente, pero ya no recuerda a Peter Pan, ha crecido demasiado. Yo, como no dejé que pasara el tiempo en mi lado izquierdo, todavía sueño con él, aunque ahora uso tacones y traje sastre para ir al trabajo, uff ¡qué palabra más cansona!.

Desde entonces he intentado encontrar la ruta para llegar a la Isla por mi cuenta. No he podido. Ni volando por el mar de Santo Domingo, ni encogiéndome hasta caminar por las letras del libro de un duende llamado James Matthew que he recuperado para mi ventana mágica.

Sin embargo, conservo la esperanza. Hace dos día descubrí a una niña que, a lo mejor, me puede ayudar. Se llama Ashley, tiene cuatro años y es amiga y compañera de estudios de mi sobrino Cristopher.

“Ashley es chiquitita, pero valiente”, me dijo Cristopher, mientras teníamos una seria conversación sobre sus amigos del Kínder. Ashley dio muestras de su valentía cuando defendió a Cristopher de un niño que le mordió en el brazo.

Sólo conozco a la valiente -Cristopher dice que no le llame princesa sino niña- por fotos y por comentarios. Creo que ella es la chica indicada para descubrir la ruta que me lleve a Nunca Jamás. Pienso que con gusto me acompañará a devolverle su sombra a ese descarado. Me imagino que ha pasado muchos años buscando la sombra por todas partes.

Le diré a Ashley que pasemos unas vacaciones en la Isla. Tengo que apurarme, antes de que ella crezca, no vaya a ser que se convierta en una chica seria y sofisticada como la insoportable de Wendy.


1. (Barrie, J.M, Peter Pan, Santillana, 2006. Traducción de Gabriela Bustelo).

-En el libro, la sombra de Peter Pan se despega y Wendy le ayuda a recuperarla.

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