Aunque no serán tocadas por el huracán Ike, las provincias de Barahona y Bahoruco se encuentran en peligro por las lluvias, la saturación del suelo y el desagüe de la presa de Sabana Yegua. Al menos 15 localidades están incomunicadas debido a la rotura del dique del Canal Trujillo de Mena, según una nota del Listín Diario firmada por José Cornielle.
Les pido que nos mantengamos atentos a los posibles daños en el Suroeste, que tan pocos dolientes tiene, y donde el olvido causas más daño que las lluvias. Como Sureña quiero que nos informemos y actuemos con rapidez. A los colegas les pido que incluyan al Sur en las noticias sobre el huracán. Quiero que esta vez nos comportemos como si el Sur estuviera en el mapa de nuestra idea de nación.
sábado, 6 de septiembre de 2008
martes, 2 de septiembre de 2008
La Libertad de Internet
El colega Oscar Quezada tuvo la gentileza de llamarme para que le opinara sobre la propuesta de regulación de los blogs, impulsada desde el diario El Caribe. Como el espacio es limitado, no pudo colocar toda la información. Quiero compartir con ustedes lo que pienso. Estos son los párrafos que mandé a Quezada ayer en la tarde.
Internet es, sobre todo, un espacio de libertad. Los blogs muestran lo que ese medio, tan criticado a veces, es capaz de producir. Han cobijado las opiniones de grupos marginales, de quienes no encuentran espacio en medios de comunicación tradicionales en sus países. Generación Y, administrado por Yoany Sánchez, es un famoso blog cubano, que ganó el premio Ortega y Gasset. Un espacio muy crítico.
Hay ejemplos similares en Estados Unidos, Europa y el resto de Latinoamérica. ¿Qué hay cosas malas? Pues también, igual que en los periódicos, la televisión o la radio.
Creo que no hay necesidad de regular los blogs de manera particular. ¿A santo de qué? Existen leyes para defender el honor de las personas y otros delitos (y se aplican indistintamente al papel, a la red o a la calle). Hay incluso un departamento de la Policía especializada en delitos informáticos. No le veo sentido a la idea de una regulación especial.
Todo el que quiera debe tener un blog, sea un intelectual o un obrero. No hay que temerle a una de las formas más efectivas de libertad de expresión. (A veces estamos de acuerdo con la libertad de una forma abastracta, pero le tememos a su ejercicio) Creo que de ese universo saldrán cosas interesantes incluso para los medios de comunicación tradicionales, que ya in corporan blogs en sus ediciones de la red.
Imagen: Blog de Joan Guerrero
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Opinión libertaria,
Periodismo,
Periodismo ciudadano
Carta de Vianco Martínez a Joseph Cáceres
Señor
Joseph Cáceres
periodista
Estimado amigo y colega:
El respeto que te has ganado en el largo ejercicio de un periodismo que prácticamente ha hecho escuela en una de las vertientes de la comunicación social, casi me obliga a hacerte destinatario de estas precisiones.
Lo hago en respuesta a la andanada de mentiras mal coordinadas que te mandó recientemente Rafael Vargas, el jefe de la cuadrilla de espalderos que actuó la noche del concierto de Pedro Guerra, que es la misma persona que dirigió esa acción infame y desproporcionada.
Ante todo, gracias del alma por el apoyo y la solidaridad que me has ofrecido en este momento difícil.
1. Yo no me infiltré en la Sala Principal del Teatro Nacional. Infiltrar, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es entrar subrepticiamente en un lugar con propósitos malsanos. Yo entré al edificio del Teatro Nacional para hacer una entrevista, respetando todas las reglas de la cortesía. Pedí permiso y me lo concedieron, dije buenas tardes y me respondieron. Nadie me detuvo, nadie me recriminó mi presencia y nadie me planteó ninguna restricción.
2. Es absolutamente incierto que los espalderos de Saymon Díaz dijeran "por favor, tiene que acompañarnos al lobby". No. La cosa no fue tan maravillosa como él la cuenta. Desde el primer momento, Rafael Vargas estuvo profiriendo amenazas y haciendo galas de una soberbia desbordante.
3. Tampoco es cierto que fuera tan simple como "lo levantamo.s lo tomamos por el brazo y lo levantamos del asiento y procedimos a sacarlo de la sala". El momento no fue tan maravilloso como él lo está planteando. Fue de la siguiente manera: él no me levantó por brazo, él me levantó por el cuello, luego de que me hiciera fuerza como si me estuviera ahorcando. Después que me sacó de la silla por el cuello, me puso violentamente en el pasillo, y allí, hecho una furia de arrogancia, me empezó a retorcer el brazo izquierdo sobre la espalda. Y así, en esas humillantes condiciones, me llevó a la fuerza al lobby, de allí me condujo al pasillo norte de la edificación y, después de recorrer un pequeño pasillo que hay por esa área, me saco, siempre a la fuerza, por la puerta que da al parqueo de la calle Pedro Henríquez Ureña.
Una cosa debe quedar clara, amigo Joseph Cáceres, y es que si yo me hubiera resistido, con el derroche de arrogancia desatado por aquellos hombres y con toda la violencia que caracterizó en todo momento su comportamiento, puedes estar seguro de que hoy no te lo estuviera contando.
Toma en cuenta que mientras ellos tenían la fuerza bruta, yo tenía una libreta y una grabadora.
Considero que, más allá de lo que constituye un incalificable atropello a la persona y un evidente ultraje moral, allí hubo un impedimento intencional a un ejercicio consagrado constitucionalmente en este estado de derecho, como lo es el derecho a la información y al ejercicio periodístico.
¿Quien dijo que la libertad de informar, en este caso, la libertad de hacer una de las acciones previstas para hacer efectivo ese derecho, puede estar en manos de personas armadas, que ni siquiera eran autoridad del Teatro Nacional, y que están mas cercas de la condición paramilitar que de la condición institucional? ¿Quien lo dijo?
Es imposible buscarle palabras bonitas a un acto tan feo, tan bochornoso, tan degradante, tan inedeseable y tan desporpocionado.
Creo que esta es una oportunidad para hacer valer el derecho que tiene el periodista de acceder a las fuentes de información, y con ello, decirle a la sociedad que nuestro oficio -el oficio de buscar historias para contarlas- tiene dignidad, y esa dignidad hay que respetarla.
Joseph Cáceres
periodista
Estimado amigo y colega:
El respeto que te has ganado en el largo ejercicio de un periodismo que prácticamente ha hecho escuela en una de las vertientes de la comunicación social, casi me obliga a hacerte destinatario de estas precisiones.
Lo hago en respuesta a la andanada de mentiras mal coordinadas que te mandó recientemente Rafael Vargas, el jefe de la cuadrilla de espalderos que actuó la noche del concierto de Pedro Guerra, que es la misma persona que dirigió esa acción infame y desproporcionada.
Ante todo, gracias del alma por el apoyo y la solidaridad que me has ofrecido en este momento difícil.
1. Yo no me infiltré en la Sala Principal del Teatro Nacional. Infiltrar, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es entrar subrepticiamente en un lugar con propósitos malsanos. Yo entré al edificio del Teatro Nacional para hacer una entrevista, respetando todas las reglas de la cortesía. Pedí permiso y me lo concedieron, dije buenas tardes y me respondieron. Nadie me detuvo, nadie me recriminó mi presencia y nadie me planteó ninguna restricción.
2. Es absolutamente incierto que los espalderos de Saymon Díaz dijeran "por favor, tiene que acompañarnos al lobby". No. La cosa no fue tan maravillosa como él la cuenta. Desde el primer momento, Rafael Vargas estuvo profiriendo amenazas y haciendo galas de una soberbia desbordante.
3. Tampoco es cierto que fuera tan simple como "lo levantamo.s lo tomamos por el brazo y lo levantamos del asiento y procedimos a sacarlo de la sala". El momento no fue tan maravilloso como él lo está planteando. Fue de la siguiente manera: él no me levantó por brazo, él me levantó por el cuello, luego de que me hiciera fuerza como si me estuviera ahorcando. Después que me sacó de la silla por el cuello, me puso violentamente en el pasillo, y allí, hecho una furia de arrogancia, me empezó a retorcer el brazo izquierdo sobre la espalda. Y así, en esas humillantes condiciones, me llevó a la fuerza al lobby, de allí me condujo al pasillo norte de la edificación y, después de recorrer un pequeño pasillo que hay por esa área, me saco, siempre a la fuerza, por la puerta que da al parqueo de la calle Pedro Henríquez Ureña.
Una cosa debe quedar clara, amigo Joseph Cáceres, y es que si yo me hubiera resistido, con el derroche de arrogancia desatado por aquellos hombres y con toda la violencia que caracterizó en todo momento su comportamiento, puedes estar seguro de que hoy no te lo estuviera contando.
Toma en cuenta que mientras ellos tenían la fuerza bruta, yo tenía una libreta y una grabadora.
Considero que, más allá de lo que constituye un incalificable atropello a la persona y un evidente ultraje moral, allí hubo un impedimento intencional a un ejercicio consagrado constitucionalmente en este estado de derecho, como lo es el derecho a la información y al ejercicio periodístico.
¿Quien dijo que la libertad de informar, en este caso, la libertad de hacer una de las acciones previstas para hacer efectivo ese derecho, puede estar en manos de personas armadas, que ni siquiera eran autoridad del Teatro Nacional, y que están mas cercas de la condición paramilitar que de la condición institucional? ¿Quien lo dijo?
Es imposible buscarle palabras bonitas a un acto tan feo, tan bochornoso, tan degradante, tan inedeseable y tan desporpocionado.
Creo que esta es una oportunidad para hacer valer el derecho que tiene el periodista de acceder a las fuentes de información, y con ello, decirle a la sociedad que nuestro oficio -el oficio de buscar historias para contarlas- tiene dignidad, y esa dignidad hay que respetarla.
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Solidaridad con Vianco
lunes, 1 de septiembre de 2008
Vianco MartÌnez o la valía de un hombre honesto
Por: Lissette Selman
Ser periodista es asumir el compromiso de la veracidad, el coraje de la investigación, la valentía de la denuncia, la serenidad de la objetividad, con la sensibilidad para afrontar la injusticia y la integridad para no abandonar la trinchera de los valores y la Ètica.
Es posible que bajo estas condiciones el camino se haga más largo, más angosto y quizás hasta más escarpado; pero andarlo refuerza la templanza y fortalece la voluntad, sobre todo cuando nunca se pierde de vista el horizonte hacia el que se quiere llegar.
No hablo de un ser extraño; me refiero a uno de esos pocos que abrazó la causa al formarse en este oficio para multiplicar los sensores de su espíritu, el mismo que vibra con la sencillez de una sonrisa, la inocencia de un niño, el estoicismo de un maestro rural o la contundencia de las palabras, escritas en prosa o construyendo un poema.
Hablo de uno de esos pocos que plasma por igual el rigor de una imagen en una fotografÌa, para que hable por siempre cuanto las desigualdades le fuerzan a callar.
Hablo, sencillamente, de Vianco Martínez , el nombre de un hombre que cree en quien es, que viste de Ètica su sagrado ejercicio y que a pesar de la crudeza de cuanto ha visto en los más desolados rincones del país, aun se da el permiso de soñar con una humanidad más justa y un país menos desigual.
Hablo del mismo que nació en San Cristóbal y estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Vianco no es un periodista cualquiera, periodismo científico, Comunicación en Salud y Periodismo de Provincias los estudió en Venezuela, Colombia y Cuba, respectivamente.
Sus artículos pueden ser exquisitas piezas de colección sólo para personas sensibles. Sus fotografías han protagonizado exposiciones, informes y publicaciones de organismos internacionales; pero también han sido premiadas, como la llamada Dignidad en la Cordillera, primer premio del concurso Crónicas de Libertad, organizado por Diario Libre en el año 2007.
Pocos como Èl conocen la inmensidad del campo dominicano y la simpleza y sabidurÌa de su gente; la misma que dispensa a cuantos le tratan, aunque sea cierto también que no tantos como Èl hayan tenido que afrontar despidos laborales e intentos de humillaciones por no sumarse a intrigas o desatinos.
Felizmente, porque el movimiento se demuestra andando, Vianco es un hombre de hechos, y tras cada una de esas circunstancias da un paso al frente, como lo hacen quienes defienden el valor de lo simple, el valor de lo honesto.
En su libro Palabras Ajenas, comparte con sus lectores la experiencia de más de una decena de entrevistas con escritores iberoamericanos; porque en su andar, cada encuentro con un personaje es una nueva puerta hacia el corazón de cada uno de ellos, excepto la que apenas se entreabrió pero para darle con fuerza, y no precisamente en la nariz, cuando quiso entrevistar al cantautor canario pedro Guerra.
Ser periodista es asumir el compromiso de la veracidad, el coraje de la investigación, la valentía de la denuncia, la serenidad de la objetividad, con la sensibilidad para afrontar la injusticia y la integridad para no abandonar la trinchera de los valores y la Ètica.
Es posible que bajo estas condiciones el camino se haga más largo, más angosto y quizás hasta más escarpado; pero andarlo refuerza la templanza y fortalece la voluntad, sobre todo cuando nunca se pierde de vista el horizonte hacia el que se quiere llegar.
No hablo de un ser extraño; me refiero a uno de esos pocos que abrazó la causa al formarse en este oficio para multiplicar los sensores de su espíritu, el mismo que vibra con la sencillez de una sonrisa, la inocencia de un niño, el estoicismo de un maestro rural o la contundencia de las palabras, escritas en prosa o construyendo un poema.
Hablo de uno de esos pocos que plasma por igual el rigor de una imagen en una fotografÌa, para que hable por siempre cuanto las desigualdades le fuerzan a callar.
Hablo, sencillamente, de Vianco Martínez , el nombre de un hombre que cree en quien es, que viste de Ètica su sagrado ejercicio y que a pesar de la crudeza de cuanto ha visto en los más desolados rincones del país, aun se da el permiso de soñar con una humanidad más justa y un país menos desigual.
Hablo del mismo que nació en San Cristóbal y estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Vianco no es un periodista cualquiera, periodismo científico, Comunicación en Salud y Periodismo de Provincias los estudió en Venezuela, Colombia y Cuba, respectivamente.
Sus artículos pueden ser exquisitas piezas de colección sólo para personas sensibles. Sus fotografías han protagonizado exposiciones, informes y publicaciones de organismos internacionales; pero también han sido premiadas, como la llamada Dignidad en la Cordillera, primer premio del concurso Crónicas de Libertad, organizado por Diario Libre en el año 2007.
Pocos como Èl conocen la inmensidad del campo dominicano y la simpleza y sabidurÌa de su gente; la misma que dispensa a cuantos le tratan, aunque sea cierto también que no tantos como Èl hayan tenido que afrontar despidos laborales e intentos de humillaciones por no sumarse a intrigas o desatinos.
Felizmente, porque el movimiento se demuestra andando, Vianco es un hombre de hechos, y tras cada una de esas circunstancias da un paso al frente, como lo hacen quienes defienden el valor de lo simple, el valor de lo honesto.
En su libro Palabras Ajenas, comparte con sus lectores la experiencia de más de una decena de entrevistas con escritores iberoamericanos; porque en su andar, cada encuentro con un personaje es una nueva puerta hacia el corazón de cada uno de ellos, excepto la que apenas se entreabrió pero para darle con fuerza, y no precisamente en la nariz, cuando quiso entrevistar al cantautor canario pedro Guerra.
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Solidaridad con Vianco
domingo, 31 de agosto de 2008
Ayudemos a los solidarios
Sé que recuerdas a José, “el hombre con el hilo de la cordura roto que andaba enfermo de indiferencia y triste por falta de solidaridad”. Sabes también que un grupo de vecinos de Villa Duarte le ayudó y gracias a ellos tiene una mejor vida.
Bueno, si quieres contribuir con esa obra de solidaridad, puedes donar un medicamento que José necesita para andar por la realidad. Cuesta RD$500 al mes, pero lo ideal es conseguir varias dosis, en vez del dinero. Creo que apoyando a José, apoyamos a estos vecinos y les decimos que el bien es posible.
Si puedes donar el medicamento, o tal vez gestionarlo en una institución pública, ponte en contacto con Jit Manuel Castillo al correo manuel.jit@gmail.com o al celular 829 962 1874. Si quieres más detalles entonces escríbeme al correo riamnymendez12@gmail.com. Salud Pública entrega algunos medicamentos psiquiátricos, pero, no todos están disponibles.
Por otro lado, te cuento una buena noticia. Estábamos preocupados porque José se iba a quedar sin casa. Su hogar será destruido para dar paso a una construcción. Sin embargo, gracias a muchas manos solidarias se ha resuelto parcialmente el problema de la vivienda y ya le están construyendo un nuevo rincón. Poco a poco recupera su vida gracias a terapias. Varios vecinos se turnan para llevarle al médico. Si la vida quiere, tal vez vuelva a trabajar. Apoyemos a José y probemos que la solidaridad hace posible la dignidad de las personas.
Bueno, si quieres contribuir con esa obra de solidaridad, puedes donar un medicamento que José necesita para andar por la realidad. Cuesta RD$500 al mes, pero lo ideal es conseguir varias dosis, en vez del dinero. Creo que apoyando a José, apoyamos a estos vecinos y les decimos que el bien es posible.
Si puedes donar el medicamento, o tal vez gestionarlo en una institución pública, ponte en contacto con Jit Manuel Castillo al correo manuel.jit@gmail.com o al celular 829 962 1874. Si quieres más detalles entonces escríbeme al correo riamnymendez12@gmail.com. Salud Pública entrega algunos medicamentos psiquiátricos, pero, no todos están disponibles.
Por otro lado, te cuento una buena noticia. Estábamos preocupados porque José se iba a quedar sin casa. Su hogar será destruido para dar paso a una construcción. Sin embargo, gracias a muchas manos solidarias se ha resuelto parcialmente el problema de la vivienda y ya le están construyendo un nuevo rincón. Poco a poco recupera su vida gracias a terapias. Varios vecinos se turnan para llevarle al médico. Si la vida quiere, tal vez vuelva a trabajar. Apoyemos a José y probemos que la solidaridad hace posible la dignidad de las personas.
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Solidaridad
Gracias, señores radicales
Dedicado a mi gran amigo Vianco Martínez
¿Radical, yo? Respondí asombrada cuando alguien me señaló con el adjetivo mágico que en un país de anestesiados sirve para descalificar a todo el que ose reclamar de manera efectiva un derecho o no se sume a la manada.
¿Radical, yo? No, no creo. Si fuera radical habría lanzado una bomba sobre las oficinas de las compañías distribuidoras de electricidad que me cobran los apagones y para colmo, me hacen esperar durante 20 minutos si quiero reportar una avería.
No señores, soy moderada, moderadísima, casi más que el resto. Conciliadora y pacifista, hasta dónde puedo verme. En República Dominica es fácil ser considerado radical. Basta con tener un poco de decencia, otro poco de respeto al prójimo y ganas de reclamar los derechos.
En las empresas detestan a los radicales que se atreven a contradecir al jefe en asuntos tan estratégicos como ¡la esquina donde debe ir el florero! ¡Con razón son tan buenos los índices de competitividad de las empresas públicas y privadas de un país que no admite la libre confrontación de ideas!
Lo admitido es la verborrea, la adulación y las poses de radicales que a la hora de la verdad son tan moderados que sorprenden a los moderados habituales.
Radical es el empleado que exige un derecho, el consumidor que reclama un peso a la cajera, el ciudadano que pide buen trato en una oficina pública y que se niega a sobornar al burócrata de turno. Radical es quien mantiene una idea por más de 24 horas…
Pero, no hay de qué preocuparse. Radicales en República Dominicana (de cualquier tendencia) hay pocos. Nuestras ideas no son tan fuertes como para que un cargo no pueda comprarlas. Además, somos personas de bien…no queremos problemas. Por mantener la paz estamos dispuestos a dejarle el dinero a los supermercados, a soportar los apagones y a morirnos por falta de una aspirina en el hospital, si fuera preciso. ¡Si sobrevivimos, ya tendremos tiempo de tumbar al Gobierno en el colmadón!
Y sin embargo, yo, perteneciente al grupo de los moderados habituales, quiero dar gracias a ciertos radicales:
A radicales de ayer que dejaron el pellejo para que hoy tengamos al menos hospitales donde caernos muertos. A radicales de hoy que pelean solos por las causas que nos benefician a todos o que reclaman sus derechos y sientan un precedente.
Entre ellos quiero agradecer particularmente a un colega que le ha probado a los dueños del mundo que el dinero no es la medida de todas las cosas y que hay derrotas que son grandes victorias. Gracias Vianco.
Imagen: "Expulsión de los mercaderes del templo, según la interpretación de Giotto (siglos XIII-XIV)". Wikipedia.org
viernes, 29 de agosto de 2008
Verán la cara al Fiscal del Distrito
SANTO DOMINGO.- Rafael Vargas, gerente general de la empresa de Seguridad Centaurus Group, junto a Josué Vargas tendrán que verle la cara al Fiscal del Distrito el próximo martes por su agresión al periodista Vianco Martínez.
La cita está previsto para las 9:30 de la mañana del martes, dónde tendrán que responder por los maltratos físicos contra Martínez y la destrucción de su equipos de trabajo.
El periodista dijo que Josue Vargas fue quien sostuvo a Martínez por el cuello, “me estaba ahorcando y me saco de la silla y me arrastro con los brazos retorcidos, bajo las ordenes del otro espaldero Rafael Vargas”.
Vianco Martínez denuncio que fue sacado violentamente y atropellado por los miembros de la seguridad del concierto de Pedro Guerra, cuando esperaba para entrevistar pactada con el artista.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa y el Colegio Dominicano de Periodistas deploran la agresión al periodista Vianco Martínez y piden a sus colegas que lo respalden.
La cita está previsto para las 9:30 de la mañana del martes, dónde tendrán que responder por los maltratos físicos contra Martínez y la destrucción de su equipos de trabajo.
El periodista dijo que Josue Vargas fue quien sostuvo a Martínez por el cuello, “me estaba ahorcando y me saco de la silla y me arrastro con los brazos retorcidos, bajo las ordenes del otro espaldero Rafael Vargas”.
Vianco Martínez denuncio que fue sacado violentamente y atropellado por los miembros de la seguridad del concierto de Pedro Guerra, cuando esperaba para entrevistar pactada con el artista.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa y el Colegio Dominicano de Periodistas deploran la agresión al periodista Vianco Martínez y piden a sus colegas que lo respalden.
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