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domingo, 7 de agosto de 2011

Una historia de niñas y mujeres



La novela infantil "The Very Little Princess" ("La Princesa pequeñita") cuenta la historia de una niña que vivía solo con su mamá hasta que fue a la casa de su abuela, a quien nunca antes había visto. En la residencia de la abuela materna encuentra una muñeca que ha estado en la familia por generaciones. Así nace la amistad entre la niña y la muñeca que, en principio, actúa como si fuese una princesa.

La compleja relación entre hija y madre, las inseguridades de una mamá que aun no está lista y tiene que reencontrar su identidad alejándose de su niña, la ausencia de figuras masculinas, las discusiones familiares no planteadas pero sugeridas en las palabras no escritas...todo está en la obra y se transmite desde las experiencias y emociones de una pequeña y su muñeca a través de una narradora activa que le habla a la lectora y al lector.

La técnica narrativa de Marion Dane Bauer en esta obra, y creo que en parte gracias a esta narradora que nos hace guiños, es ágil y divertida.

Linda historia para adolescentes, interesante para adultas y adultos que todavía son capaces de darle vida a las muñecas guardadas en los baules familiares.

P.D. Esta ha sido una de mis lecturas más tiernas en los últimos meses (ya la necesitaba, con tanta política, economía e inglés especializado). El libro lo encontré en una librería dominicana y no existe o al menos no ha llegado al país ninguna versión en español, una lástima.

domingo, 23 de agosto de 2009

Una compañera para ir al País de Nunca Jamás





1. “(…) el País de Nunca Jamás es siempre más o menos una isla, con sorprendentes manchas de color aquí y allá; y arrecifes de coral y naves que parecen volar a lo lejos; y salvajes y guaridas solitarias; y gnomos que son casi todos sastres, y cuevas por las que pasa un río; y príncipes con seis hermanos mayores; y una cabaña a punto de desmoronarse; y una anciana muy pequeña con la nariz torcida”


Hace tiempo que busco a una amiga para que me ayude a encontrar la ruta que conduce al País de Nunca Jamás. Quiero decirle al descarado de Peter Pan que venga a buscar su sombra. La dejó hace muuuucho tiempo colgada en mi ventana, creo que fue cuando viajamos a su Isla, que en ese entonces estaba lejos, lejos… después del Malecón de Santo Domingo.

Recuerdo que ese día nuestra amiga Wendy no quiso acompañarlo y el hada Campanita se hizo la despistada. Así que fui con él. Volamos por el Malecón. Los pescadores se asustaron y dijeron que dos muertos rondaban por la ciudad. Peleamos contra un monstruo malvado que no quería dejarnos entrar en la Isla y cuando lo vencimos, bailamos el Baile Divertido hasta que llegó el eclipse de luna. Luego, regresamos a la ciudad, Peter me dejó en mi casa y nunca más he vuelto a verlo.

Hace algunos meses invité a Wendy a esta aventura. Wendy es valiente, pero ya no recuerda a Peter Pan, ha crecido demasiado. Yo, como no dejé que pasara el tiempo en mi lado izquierdo, todavía sueño con él, aunque ahora uso tacones y traje sastre para ir al trabajo, uff ¡qué palabra más cansona!.

Desde entonces he intentado encontrar la ruta para llegar a la Isla por mi cuenta. No he podido. Ni volando por el mar de Santo Domingo, ni encogiéndome hasta caminar por las letras del libro de un duende llamado James Matthew que he recuperado para mi ventana mágica.

Sin embargo, conservo la esperanza. Hace dos día descubrí a una niña que, a lo mejor, me puede ayudar. Se llama Ashley, tiene cuatro años y es amiga y compañera de estudios de mi sobrino Cristopher.

“Ashley es chiquitita, pero valiente”, me dijo Cristopher, mientras teníamos una seria conversación sobre sus amigos del Kínder. Ashley dio muestras de su valentía cuando defendió a Cristopher de un niño que le mordió en el brazo.

Sólo conozco a la valiente -Cristopher dice que no le llame princesa sino niña- por fotos y por comentarios. Creo que ella es la chica indicada para descubrir la ruta que me lleve a Nunca Jamás. Pienso que con gusto me acompañará a devolverle su sombra a ese descarado. Me imagino que ha pasado muchos años buscando la sombra por todas partes.

Le diré a Ashley que pasemos unas vacaciones en la Isla. Tengo que apurarme, antes de que ella crezca, no vaya a ser que se convierta en una chica seria y sofisticada como la insoportable de Wendy.


1. (Barrie, J.M, Peter Pan, Santillana, 2006. Traducción de Gabriela Bustelo).

-En el libro, la sombra de Peter Pan se despega y Wendy le ayuda a recuperarla.

domingo, 19 de abril de 2009

Mis amigas Margaritas



Yo era Margarita, una princesa. Por momentos me desterraban de mi castillo. Pero, siempre volvía a mi rincón mágico, con mi hermosura y mis estrellas a vivir la felicidad.

Al castillo se entraba por las páginas de un viejo libro, ahora perdido de mis estantes.

"Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento".


Esta primera estrofa del poema que Rubén Darío le dedicó a una muchacha llamada Margarita Debayle, era la puerta de entrada al lugar de la fantasía, que tantas veces me acogió, cuando el mundo se volvía caótico y difícil de comprender, al final de la infancia.

Han pasado algunos siglos desde entonces, sin embargo, durante esta semana recordé mi antiguo mundo por asociación de nombre y género. Revisando la sección de literatura infantil de una librería junto a mis sobrinos, encontré a “Margarita y la Nube” de León David.

A mi sobrino Cristopher, de cuatro años, le encantaron las ilustraciones de Verouschka Freixas. Así que nos llevamos el libro a casa. Por supuesto, esta niña leyó el cuento-poema primero que todos.

Me gustó esa Margarita aventurera, oriunda de Puerto Plata, que viaja por un paraíso tropical de colores a bordo de una nube, junto a su amiguita Rosa. Me pregunto si podría ser amiga de la otra Margarita, la Margarita de mi castillo (ya yo no soy ella). La Margarita de Darío, le regalaría a la de David, música y dulzura. La Margarita dominicana compartiría con su tocaya aventuras y libertad.


Imagen: Enlace a Dominicana On Line, de Funglode

sábado, 19 de julio de 2008

Los mundos que me ha recordado Pedro Henríquez Ureña



La Chachalaca y El Pelón me han invitado a hablar con las ranas, a comer montañas de nieve y a recordar un tiempo en el que se podía ir a la luna en pompas de jabón, con sólo desear meterse en la burbuja. En ese entonces, el cielo estaba al final de una calle corta, pero separado del mundo por una pared de zinc que dos ángeles traviesos se atrevieron a poner allí por pura y cruel diversión. ¡La niñez!

Don Yo de Córdoba, un duende más loco que una cabra, se llevó a los niños a un país de gente de dulce, donde quedaron atrapados por semanas. Para colmo, cuatro brujas los han raptado para convertirlos en esclavos, ¡qué horror! Gracias a Dios, a Júpiter o a las hadas La Chachalaca es perezosa y con tal de no trabajar se hace la enferma. A las brujas no les ha quedado más remedio que trabajar como burras, alimentarla y mimarla como a una princesa. El Pelón, pobrecito, tan serio, trabaja hasta partirse el lomo. 1

¿Cuándo aparecerá don Yo de Córdoba para regresarlos a casa? Cuando a Pedro Henríquez Ureña le de la gana o tal vez es el duende que toma las decisiones. ¡Qué buen descubrimiento he hecho en las Obras Completas del respetable autor!

Los Cuentos de la Nana Lupe, 15 narraciones que Henríquez Ureña le dedica a sus hijas son, para mí que no soy seria, la mejor parte de esta colección. Sus cultos poemas, sus sobrios estudios sobre lingüística, sus sesudos trabajos filosóficos me han servido para ampliar horizontes, ser un poco menos ignorante o de referencia para hacer un trabajo académico e impresionar a un profesor con citas interesantes y grandiosas conclusiones de engañabobos.

Pero, durante todo un fin de semana, recorrí con La Chachalaca y El Pelón los países y lugares donde los aviones no llegan y de los que los diarios no tienen noticias. Sitios a los cuales muchos grandes académicos no irán jamás. Ahora soy tan amiga de estos tres, que hasta les invité a subir en una pompa de jabón para visitar la luna y tocar, por fin, el cielo. Sola, nunca me he atrevido, pero ahora tengo tres amigos que están más locos que yo. Los ángeles traviesos no me dan miedo, si ando con el duende Don Yo de Córdoba. Quiero conocerlos y morirme de la risa.

1. Del argumento de En Jauja y Con Las Brujas, dos narraciones de “Los Cuentos de la Nana Lupe”. P.89. Obras Completas, Tomo I, FICCION, Editora Nacional (Secretaría de Cultura), 2003.

Imagen de Wikimedia.
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